Disidente de Genero investigado

Rogamos leáis con detenimiento el capítulo X de esa infame guía de género del CGPJ, pues puede demostrar la existencia de injerencia del CGPJ, estableciendo criterios de actuación judicial. Esto es causa de nulidad de sentencias por provocar en las resoluciones judiciales una falta de apariencia de imparcialidad en todos aquellos casos que en su proceso aparezcan los elementos tratados en esa infame guía.

En este estudio realizado empleando el método científico, demuestra la basura que es el pretendido estudio sobre la alienación parental que aparece en el capítulo X de la infame guía.

Como era de esperar, le investigan por delito de odio a la mujer, por hacer prevalecer la razón de ciencia a la "perspectiva" de género.

Esta es la síntesis de su trabajo sobre la infame guía del CGPJ:

Papeles del Psicólogo, 2017. Vol. 38(3). 224-231

Ramón Vilalta. Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de los Juzgados de Oviedo y decano del COP de Oviedo

Maxime Winberg Nodal. Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de los Juzgados de Toledo

CONCLUSIONES

El capítulo X sobre el SAP de la Guía práctica aprobada por el CGPJ no incluye revisiones sistemáticas, meta-análisis, estudios empíricos, ni argumentación jurisprudencial o legislativa que sustente sus afirmaciones. Resulta curioso que en un contexto que debe ser exigente a la hora de la aceptación de pruebas científicas, los autores de una Guía práctica basen una consideración de importantes consecuencias de práctica jurídica, en argumentos tan débilmente sustentados.

El patrón relacional y contextual descrito bajo el concepto SAP, o cualquiera de las denominaciones alternativas previas o posteriores, no es ningún recurso creado para ocultar situaciones de malos tratos familiares contra las mujeres o los propios niños. De hecho, no se contempla su consideración en situaciones con constancia de tales malos tratos.

Las clasificaciones diagnóstico estadísticas de trastornos mentales y del comportamiento no agotan la descripción de las dinámicas conductuales y relacionales, sean éstas psicopatológicas o no. En realidad estas clasificaciones diagnósticas están en constante revisión, pues sólo suponen cierto consenso ligado a un momento y contexto determinados. Apelar a ellas para negar o constatar un trastorno, un síndrome o una descripción conductual, relacional y contextual, tiene por lo tanto un valor muy relativo y, en todo caso, no es un argumento que deba ser utilizado para impedir la descripción de estas dinámicas si son detectadas en una valoración forense rigurosa.

A pesar de que no hay nada de nada, a excepción de una clara disidencia del fundamentalismo de género, por no creer a las ¡víctimas! y mantener su adhesión inquebrantable a la ciencia. Es un hombre de ciencia, por ello, le persiguen, como hicieron con Galileo, al que los santos sabios fundamentalistas del momento, encerraron de por vida, después de abjurar de que la tierra giraba alrededor del Sol pese, a lo cual, la tierra siguió girando alrededor del Sol.

Llama la atención al nombre que le da a las denunciantes: víctimas; como si la simple denuncia le diera la condición de víctima ¿No serán realmente delincuentes las que denuncian en falso y víctimas los denunciados en falso y los que son perseguidos por decir la verdad?

También llama la atención que apelen a un incontrastable odio a las mujeres, no sabemos a cuántas, ni el grado de odio, cuando se supone que lo único que cuenta en los informes es su razón de ciencia. Ni siquiera la autoridad del autor del informe cuenta en el valor que se le ha de dar a los informes periciales. Sólo su razón de ciencia cuenta, algo que parece aún no se han enterado muchos jueces, pues a la hora de valorar, suelen dar mucho más peso a sus colaboradores sesgados por la ideología, al más puro estilo inquisitorial, algo que es absolutamente inconstitucional. Pero háblale al endiosado dios hecho juez de la sagrada Constitución Española, igual oye las campanas tocar repique...

Ya hay antecedentes

El Ministerio de Justicia destituyó a D. Emilio Pérez-Pujol, después de unas declaraciones en las que cuestionaba la veracidad de muchas denuncias por violación y malos tratos. Por supuesto, no hubo relación causa-efecto. Todo fue por casualidad, no por causalidad. Ni se nos ocurre pensarlo